Explicando la ley de asociación de David Ricardo

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La ley de asociación de Ricardo puesta a prueba

David Ricardo (1817) explicó la ley de la ventaja comparativa, según la cual si cada nación produce el bien sobre el que tiene una ventaja comparativa relativa con respecto a otros países—es decir, que puede producir por más unidades en el mismo tiempo o que requieran menos unidades de tiempo para producir una unidad—y existe libre intercambio entre las naciones, todos los países saldrán ganando incluso si un país tiene una ventaja comparativa relativa superior a todo el resto siempre que se especialice en la producción de aquel producto que puede producir más en la misma unidad de tiempo. Por tanto, Ricardo demostró que los aranceles son perjudiciales en todos los casos ya que disminuyen el bienestar total.

Si, por ejemplo, la industria española requiriese 2 unidades de trabajo para producir una mesa y 15 para un coche, mientras que la industria china podría hacer una unidad de cualquier producto empleando solo una unidad de trabajo, a China le beneficia centrarse en producir coches y a España mesas. España podría producir ambas, pero a un coste mucho mayor. La manera más económica para que en España haya coches es construir mesas. Lo mismo pasa con China. Aunque pueda producir ambos bienes en menor tiempo; la manera más eficiente para que los chinos puedan disfrutar de mesas es produciendo coches.

Para demostrar la veracidad de esta ley la compararemos con la premisa económica opuesta que sería la teoría de la ventaja absoluta de comercio, según la cual cada país debería producir todos los bienes que produzca con menos unidades de trabajo. Para comprobar esto podemos mirar el coste de oportunidad. En la tabla 1 vemos las unidades de trabajo necesarias para producir cada bien en cada país. En la tabla 2 se presenta el coste de oportunidad al producir cada bien, lo que se deja de ganar de un bien al producir una unidad del otro bien. El coste de oportunidad se calcula dividiendo el coste (el bien dejado de ganar) entre el beneficio (el bien producido).

Unidades de trabajo necesarias para producir una mesa y un coche en España y en China

 

Una mesa

Un coche

España

2

15

China

1

1

Tabla 1

 

Coste de oportunidad para producir una mesa y un coche en España y en China

 

Una mesa

Un coche

España

1/7.5

7.5

China

1

1

Tabla 2

 

En China lo que se deja de ganar por producir una mesa es un coche, y lo que se deja de ganar por producir un coche es una mesa. En España como cuesta 15 unidades de trabajo producir un coche, estás dejando de producir 7.5 mesas por cada ordenador. Y la producción de una mesa equivale a la de 1/7.5 de un coche. Según la ley de la ventaja comparativa, cada país debe de construir lo que produce con menor coste. El país que produce mesas con menor coste es España y el que produce coches con menor coste es China. Si los países siguiesen la teoría de la ventaja absoluta, China no debería de intercambiar nada con España porque produce una cantidad de ambos bienes requiriendo menores unidades de tiempo. En esta situación no habría comercio.

Para comprobar que en un escenario donde cada país se especializase en producción de aquello que tiene una ventaja comparativa habría una mayor riqueza global (en un mundo contando solo a España y China), planteamos un ejemplo en el que cada país contase con 30 unidades de trabajo para producir ambos bienes. Primero, siguiendo la teoría de la ventaja absoluta los resultados serían los de la tabla 3.

Producción de bienes con 30 unidades de trabajo sin comercio

 

Una mesa

Un coche

España (15, 15)

7.5

1

China (15, 15)

15

15

Producción mundial

22.5

16

Tabla 3

España dividiéndose las unidades de trabajo equitativamente entre ambos bienes, producirá 7.5 mesas y un coche contando con 30 unidades de trabajo. Mientras que China produciría 15 mesas y 15 coches. La producción total mundial será de 22.5 mesas y 16 coches.

Por otro lado, si la producción fuese especializada y China produjese 20 unidades de trabajo de coches y 10 de mesas y España solo mesas, la producción mundial aumentaría a 25 mesas y 20 coches como se puede observar en la tabla 4.

Producción de bienes con 30 unidades de trabajo con especialización

 

Una mesa

Un coche

España (30, 0)

15

0

China (10, 20)

10

20

Producción mundial

25

20

Tabla 4

En una sociedad sin comercio internacional, el consumo es igual a la producción, por lo que los españoles consumirían 7.5 coches y 1 coche; reflejado en la tabla 5. En un mundo con mercado internacional, China comerciaría un coche a cambio de un número comprendido entre 1 (lo que les cuesta a ellos hacer una mesa) y 7.5 (ya que por una mayor cantidad de mesas a esa España las produciría) como se ve en la tabla 6. En este caso he elegido un coche por dos mesas.

Consumo de bienes con 30 unidades de trabajo sin comercio

 

Una mesa

Un coche

España (15, 15)

6

1

China (15, 15)

16.5

15

Producción mundial

22.5

16

Tabla 5

Consumo de bienes con 30 unidades de trabajo con especialización

 

Una mesa

Un coche

España (30, 0)

10

1

China (10, 20))

15

19

Producción mundial

25

20

Tabla 6

Esto explica porqué algunos países son más ricos, como China en este caso cuyos ciudadanos consumen más. Incluso tras el comercio libre, China sigue siendo más rica que España. No obstante, España es algo más rica de lo que lo sería sin comercio

Ludwig von Mises (1949) llamó a esta ley la ley de la asociación de Ricardo, la desarrolló y llegó a la conclusión lógica de que esta ley también se daba entre el intercambio entre seres humanos. Esto supone que el mercado libre favorece a todos. Mises dice que ‘’la colaboración entre el más talentoso, capaz y trabajador con el menos talentoso, capaz y trabajador beneficia a todos’’. Cada uno se especializa en aquello que produce mejor e intercambia el resultado de sus productos con los demás. Con esta ley podemos entender por qué los países y los individuos intercambian bienes y servicios y cuales deben de ser aquellos bienes y servicios que intercambien para maximizar su bienestar. Como la gente no tiene tiempo para aprender a producirlo todo y tienen habilidades distintas, se especializan en una cosa y comercian con otra gente por el bien que quieren.

Un ejemplo es el de la división del trabajo entre un abogado y su asistente(Block 1976). El abogado es 100 veces mejor como abogado que su asistente, pero solo 5 veces mejor taquigrafiando. Cada hora que el abogado está taquigrafiando es una hora que no está trabajando en aquello que es más valioso como defender a sus clientes en juicios. El abogado vivirá mejor si se encarga de hacer aquellas tareas que solo él sabe y sobre las que tiene una ventaja comparativa relativa y contrata a un secretario para hacerle tareas en las que la ventaja comparativa relativa del abogado con respecto al secretario sea menor.

Por tanto, no solo los aranceles, sino que cualquier restricción al libre movimiento de personas genera un efecto similar. Las fronteras empobrecen ya que restringen la ley de asociación ricardiana al no permitir emplear gente que aún con una menor ventaja absoluta, pueda ofrecer sus servicios en aquello que tiene una mayor ventaja relativa (Block y Callahan 2003).

Que una industria nacional o un individuo pueda producir un bien con menor coste no significa que pueda producir todos los bienes con menor coste. Sowell (2015) explica que ‘‘cuando hay recursos escasos con usos alternativos, producir más de un bien significa producir menor de otro producto.’’ Gracias esta ley, siempre habrá un lugar para la nación o persona menos productiva dentro del mercado para comerciar porque siempre habrá un producto que pueda producir relativamente más eficientemente que el resto.

Bibliografía

Block, Walter E. 1976. Defending the Undefendable. 3ª ed. Auburn, Estados Unidos: Ludwig von Mises Institute.

Block, Walter E., y Gene Callahan. 2003. “Is There a Right to Immigration?: A Libertarian Perspective.” Human Rights Review 5 (1): 46–71.

Mises, Ludwig von. 1949. Human Action: A Treatsie on Economics. New Haven, United States: Yale University Press.

Ricardo, David. 1817. On the Principles of Political Economy and Taxation. Londres, Reino Unido: John Murray.

Sowell, Thomas. 2015. Basic Economics: A Common Sense Guide to the Economy. 5ª ed. Nueva York, Estados Unidos: Basic Books.

Eduardo Julio Blasco Blasco

Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas por la Universidad de Valencia.
Máster en London School of Economics
Colaborador en el Instituto Juan de Mariana